Título original: The fifth elephant
Última edición disponible: Plaza&Janés, 2008
400 páginas · 23x15cm · 17'21 €
Traducción: Javier Calvo
ISBN: 978-84-01-33684-3
En castellano:
> 2008 Plaza & Janés - Disponible
En inglés:
> 1999 Tapa dura - Disponible
> 2000 Bolsillo - Disponible
> 2002 Obra de teatro - Disponible
> 2008 Audio - Disponible (Abreviado)
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24 El quinto elefante
«Sam Vimes podía procesar en paralelo. La mayoría de maridos pueden hacerlo. Aprenden a seguir su propia línea de pensamiento mientras escuchan lo que dicen sus esposas. Y la escucha es importante, porque han de estar preparados para citar la última frase al dedillo en cualquier momento. Una habilidad adicional muy importante es mantener una alarma que salte con frases peligrosas como "y nos lo pueden traer mañana" o "así que les he invitado a cenar" o "lo hacen muy rápido y barato".»
El Mundodisco se adentra lentamente en la era de las comunicaciones. Han llegado las torres de señales, capaces de enviar información por clacs a través de todo el continente. Pero cualquier forma de comunicación significa también otro canal para las noticias preocupantes. Los enanos de Ankh-Morpork están inquietos. Hay escaramuzas por las calles de la ciudad. Y todo se debe a que pronto se celebrará la coronación del Bajo Rey de los Enanos en Schmaltzberg, Uberwald, la ciudad enanil más importante del mundo. Ankh-Morpork debe enviar un embajador a esta coronación, ya que el último murió en extrañas circunstancias, y el patricio decide mandar a Uberwald al Duque de Ankh, que no es otro que Sam Vimes, el comandante de la Guardia de la Ciudad. Y allá donde va la policía, siempre encuentra crímenes...
Uberwald es un hervidero de enanos, hombres-lobo (entre ellos la familia de la sargento Angua) y vampiros, y un país muy tradicionalista que probablemente no esté preparado para ver llegar en su carruaje a Sam Vimes, lady Sybil, Detritus el troll y Cheri la enana. Y para colmo, de la ciudad enanil ha desaparecido el Bollo del Destino, la piedra tradicional sin la que no puede haber coronación. ¿O tal vez no está perdida? Pero los únicos que parecen dispuestos a averiguarlo son Sam Vimes y sus acompañantes de la Guardia de la Ciudad, que están totalmente fuera de su elemento, en un lugar en que su placa no es más que un escudo pequeño. Demasiado pequeño.
A partir de El quinto elefante puede considerarse que las novelas de la Guardia de la Ciudad pasan a ser en realidad novelas de Sam Vimes. La guardia sigue ahí, Colon y Nobby hacen de las suyas, pero el protagonismo casi absoluto recae sobre su comandante. Esta en concreto es una novela en la que le vemos enfrentado a la diplomacia, las persecuciones, el crimen político y también la grasa.
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