![]() | Citas sobre Ankh-Morpork |
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Por supuesto, los ciudadanos de Ankh-Morpork siempre mantenían que el agua del río era increíblemente pura. Cualquier agua que hubiera pasado por tantos riñones, razonaban, tenía que ser pura a la fuerza. -- Terry Pratchett, Rechicero.
Si el Creador hubiera dicho "Hágase la luz" en Ankh-Morpork, se habría quedado ahí por culpa de toda la gente diciendo: "¿De qué color?".
Desde detrás, Vetinari parecía un flamenco carnívoro.
Cuddy sólo llevaba unos pocos días como guardia, pero ya había absorbido un hecho básico importante: es casi imposible estar en la calle sin quebrantar la ley.
El río Ankh es probablemente el único río del universo en el que los investigadores pueden dibujar con tiza el contorno de un cadáver.
El Gremio de los Alquimistas está enfrente del Gremio de los Jugadores. Normalmente. En ocasiones está encima de él, o debajo de él, o cayendo a trozos a su alrededor.
Sham Harga había llevado con éxito un negocio de comidas durante muchos años sonriendo siempre, no fiando nunca, y dándose cuenta de que la mayoría de sus clientes querían la comida correctamente equilibrada entre los cuatro grupos alimenticios: azúcar, gelatina, grasa y trocitos crujientes quemados.
La gente venía a Ankh-Morpork a buscar su fortuna. Por desgracia, otra gente también la buscaba.
El Patricio era un pragmático. Nunca trataba de arreglar las cosas que funcionaban. Las que no, de todas formas, se rompían.
Creo que la gente que se pone enferma en Ankh-Morpork va a un veterinario. Generalmente sale mejor. Un veterinario tiene más presión para hacer las cosas bien. La gente dice cosas como "era la voluntad de dios" cuando se muere la abuelita, pero se cabrean cuando pierden una vaca.
Me gustaría vivir en Ankh-Morpork, porque allí todo funciona... aunque cualquier sitio que esté lejos de Yaya Ceravieja estaría bien.
Por supuesto, los ciudadanos de Ankh-Morpork siempre mantenían que el agua del río era increíblemente pura. Cualquier agua que hubiera pasado por tantos riñones, razonaban, tenía que ser pura a la fuerza.
Era el tipo de cosas que se podría esperar en la Calle de los Alquimistas. Los vecinos preferían las explosiones, que al menos eran identificables y se acababan pronto. Eran mejores que los olores, que te acechaban.
A grandes rasgos, la única habilidad que los alquimistas de Ankh-Morpork habían descubierto hasta el momento era la capacidad de convertir oro en menos oro.
La mayoría de los alquimistas eran gente muy nerviosa, de todas formas; les venía de no saber lo que haría a continuación el vial lleno de líquidos burbujeantes con el que estaban experimentando.
'El asunto es que el Sr Escurridizo puede vender salchichas a gente que ya se las ha comprado antes'.
'¿Se tienen que pagar antes de comértelas? ¿Y qué pasa si son horribles?' 'Esa es la razón'.
El Viejo Tom era la única campana de bronze ajado que había en el campanario de la Universidad. El badajo se le había caído poco después de ser forjada, pero la campana aún tocaba silencios tremendamente sonoros cada hora.
Todos los asesinos tenían un espejo de cuerpo entero en su habitación, porque sería un insulto terrible para cualquiera matarle estando mal vestido.
No había leyes de salud pública en Ankh-Morpork. Sería como instalar detectores de humo en el Infierno.
'Cuando un hombre se cansa de Ankh-Morpork, se cansa de estar hundido hasta la rodilla en lechada'.
Los poetas han intentado describir Ankh-Morpork. Han fallado. Tal vez es la increíble vitalidad hormigueante del lugar, o tal vez es que una ciudad con un millón de habitantes y sin alcantarillas es algo más bien fuerte para los poetas, que prefieren las amapolas, por supuesto.
Ankh-Morpork había coqueteado con muchas formas de gobierno, y había terminado asumiendo ese tipo de democracia que se conoce como 'Un Hombre, Un Voto'. El Patricio era el Hombre, y el Voto era el suyo.
Algunas religiones de Ankh-Morpork todavía practicaban el sacrificio humano, aunque realmente ya no necesitaban practicar más porque eran muy buenas en ello. |