La Concha de Gran A'Tuin -- Obra -- La Biblioteca de Ankh-Morpork

La Biblioteca de Ankh-Morpork

Contraportada de Mort


 
Contraportada de Martínez Roca

Mortimer (Mort para los amigos) es un joven un tanto... ¿cómo podríamos decirlo? ¿Soñador...? ¿Cabeza hueca...? El Caso es que, por aquello de que a alguien tenía que tocarle, se convierte en el aprendiz de LA MUERTE, y se encuentra de repente enfrentado a la tarea de liberar almas de su envoltura carnal.

Pero Mort no parece estar demasiado capacitado para su nuevo trabajo. Cuando se encuentra ante la princesa Keli, una joven bastante atractiva que está a punto de ser asesinada, Mort..., digamos que no mantiene el tipo de calma profesional que resulta recomendable en el oficio y, en su lugar, "libera" el alma del asesino, interfiriendo con los designios implacables del Destino. Claro que la realidad no se cambia tan fácilmente: la princesa debe hacer verdaderos esfuerzos para conseguir que sus súbditos le hagan caso y éstos muestran una desagradable tendencia a olvidarse de que existe. Y la-historia-como-debería-haber-sido avanza de manera inexorable hacia ella mientras Mort busca ayuda desesperadamente.

LA MUERTE, habiendo delegado buena parte de su trabajo, está empezando a comportarse de una forma un tanto extraña. Bebe, juega a los dados y se entrega a reflexiones sobre la naturaleza filosófica de la "diversión". Mort, por su parte, parece estar perdiendo su carácter bullicioso y muestra una preocupante tendencia a HABLAR EN MAYÚSCULAS.

Mort es la cuarta novela de la serie del Mundodisco y, por supuesto, es tan divertida -si no más- como las anteriores. Puede leerse independientemente de las dos primeras (El color de la magia y La luz fantástica publicadas en la colección Fantasy de esta misma editorial), o de la tercera (Ritos Iguales, publicada en esta misma colección), pero no pasa nada malo si se las lee todas. En serio.
 


 
Solapa de Martínez Roca

La Muerte había tomado un aprendiz a su cargo y, claro, aprovechó para relajarse un poco...

Los octavos hijos de un octavo hijo son magos, generalmente. Y los magos no pueden tener hijos, generalmente. La magia es un asunto muy, muy delicado que exige un celibato riguroso (aunque no impide fumar). O al menos eso es lo que se les suele decir a los magos jóvenes. Lo que muy pocos saben es que en realidad no hay nada de eso. El problema es que si los magos pudieran entregarse a los placeres de la carne, nada impediría que acabaran convertidos en progenitores. Vamos, que podrían tener hijos, Y si se dedicaran a ello con el mismo entusiasmo que sus padres y abuelos podrían llegar a tener ocho hijos. Y el octavo hijo de un octavo hijo de un octavo hijo sería dos veces mago. Un hechicero al cuadrado. Un rechicero, nada menos.

Claro que todo eso viene a cuento en la siguiente novela de la serie, no en ésta.

El poder de las brujas descansa fundamentalmente en su reputación. Por ello, ni Yaya Ceravieja ni sus compañeras de cónclave ven con muy buenos ojos la campaña de desprestigio a que les está sometiendo el duque Felmet. Todo porque no entienden la utilidad de pagar impuestos y el bufón de la corte tiene algunas ideas raras sobre el poder de las palabras. En fin, que hasta la paciencia de una bruja tiene su límite, y en vista de que el duque no parece querer atender a razones, las tres brujas deciden meterse en política.

Aunque todo eso ocurre en la sexta novela de la serie, no en ésta.

Lo que pasa en esta novela se explica, con todo lujo de detalles, unas pocas páginas más a la derecha, ¿de acuerdo?

Para aquellos a quienes les interese todo esto, adelantaremos que la séptima novela va de faraones, la octava va de guardias y que Terry Pratchett sigue escribiendo novelas del Mundodisco a un ritmo de dos por año. Es decir, que hay Mundodisco para rato. Y siempre le salen igual de divertidas, aunque eso ya debería estar claro a estas alturas de la serie. O, al menos, debería quedar claro unas doscientas páginas más a la derecha.

Una nueva entrega de la serie de fantasía más divertida de todos los tiempos.
 


 
NO a Plaza&Janés    Contraportada de Plaza & Janés

Mortimer es un joven soñador y despistado a quien le toca en suerte una inesperada tarea: convertirse en aprendiz de la Muerte y aplicarse en liberar almas de su envoltura carnal. La verdad, Mort no está demasiado capacitado para ello, y en una de sus primeras misiones, liberar el alma de una atractiva princesa que está a punto de ser asesinada, decide en su lugar "liberar" el alma del asesino, interfiriendo así en los designios del Destino y provocando el consiguiente desaguisado. Por su parte, la Muerte, habiendo delegado buena parte de su trabajo en Mort, se dedica a beber, jugar a los dados y embarcarse en enrevesadas reflexiones filosóficas

 
 
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