
|
Contraportada de Martínez Roca Quien pretenda lo contrario miente miserablemente: ser un faraón adolescente no es ningún trabajo fácil. De entrada, a tu padre se le puede ocurrir la brillante idea de enviarte a estudiar al extranjero; nada menos que a la Escuela de Asesinos de Ankh-Morpork. Luego hay ese tipo de pequeños y molestos detalles como no poder llevar dinero encima, tener que aguantar la presencia de jovencitas desinhibidas que se empeñan en pelar las uvas por ti, o al sumo sacerdote, siempre a mano para interpretar la voluntad de los dioses en cualquier cosa que se te ocurra decir. No basta con tenérselas que ver con filósofos, esfinges empeñadas en que resuelvas un acertijo, caballos de madera enormes, pirómides -perdón, pirámides- con síntomas de inestabilidad paracósmica, dioses, cocodrilos sagrados con problemas de nutrición, reuniones de ancestros momificados..., no. Por si fuera poco, la hierba se empeña en crecer donde quiera que pises, no paras de soñar con siete vacas flacas y siete vacas gordas (una de ellas tocando el trombón) y, para colmo, eres el responsable de lograr que el sol salga todas las mañanas.
Pirómides es la séptima novela ambientada en el Mundodisco, la serie de fantasía más divertida de todos los tiempos. Como dato de interés general informamos a nuestros lectores que los anteriores libros de la serie (la serie fantástica más divertida de todos los tiempos) son El Color de la Magia, La Luz Fantástica, Ritos Iguales, Mort, Rechicero y Brujerías, por ese orden, y que todos ellos han sido publicados en esta misma editorial.
Solapa de Martínez Roca Los poderes paracósmicos de las pirámides en una nueva e hilarante novela del Mundodisco. Teppic tuvo que cursar estudios en la Escuela de Asesinos de Ankh-Morpork, una de las instituciones educativas de mayor prestigio en el Mundodisco. No es que la "profesión" fuera a servirle de mucho en su nuevo papel de faraón, pero su padre era de la firme opinión de que los únicos seres felices del Mundodisco son las gaviotas. Esto..., perdón, lo que en realidad creía es que es importante que un joven tenga algo en lo que entretenerse y, de este modo, evite meterse en problemas. O algo así. Sin embargo, la educación de Teppic no incluía ningún consejo sobre cómo actuar delante de alguien como Dios, el sumo sacerdote que había venido velando por la paz espiritual de los súbditos de la dinastía desde..., desde que..., bueno, al menos desde hacía un montón de tiempo. Dios tenía perfectamente claro lo que debía hacerse y cómo debía ser hecho y sobre todo, sabía qué era en realidad lo que pretendía decir Teppic en las ceremonias oficiales y lo interpretaba con una precisión sorprendente. O al menos eso era lo que opinaban los demás: Teppic estaba demasiado ocupado farfullando tras su máscara ceremonial para que nadie pudiera entenderlo demasiado. Por lo demás, tenía la vaga sospecha de que si hubiera sido capaz de hacerse entender directamente tampoco habría servido de nada. Pirómides es la séptima novela del Mundodisco y la más divertida de todas. La serie del Mundodisco es la serie de fantasía más divertida de todos los tiempos. Ergo, Pirómides es la novela (de fantasía) más divertida de todos los tiempos. Para demostrar que no se trata de ninguna afirmación gratuita, he aquí algunas otras opiniones acerca del particular: "Los fans de Pratchett quizá reciban a Pirómides como la mejor hasta ahora; los recién llegados se preguntarán qué les arrolló". (Time Out) "Por supuesto que es una locura. Se supone que tiene que serlo". Locus
Ah, si alguien siente curiosidad por saber por qué este libro lleva el título Pirómides en lugar de Pirámides, le sugerimos que se ponga en contacto con el responsable de los textos de solapa de esta colección. Se le puede encontrar merodeando por las tabernas de Ankh-Morpork. Dice que no vuelve.
Un nuevo miembro de la hermandad de asesinos hereda el reino de Djelibeyi, conocido por sus monumentales pirámides y el glorioso hecho de que dentro de sus fronteras nada ha cambiado en 1500 años. Sin embargo, el nuevo monarca no está dispuesto a que las cosas sigan igual. |