La Concha de Gran A'Tuin -- Autor -- Entrevistas -- New Zealand Herald

New Zealand Herald

John Gardner, Octubre 02

El original de esta entrevista está pinchando aquí.
 
 
John Gardner: Nightwatch, que se está publicando ahora mismo en Nueva Zelanda, es la novela número 27 del Mundodisco. ¿Estás trabajando en la siguiente?

Terry: No. Estoy trabajando en el siguiente Mundodisco después del que va después de Nightwatch porque va a salir uno en mayo (que oficialmente es un Mundodisco para jóvenes adultos) y está pasando la etapa de pruebas. De hecho, ahora mismo estoy en lo que yo llamo un nodo: son esos periodos de tiempo muy ajetreados porque hay un libro a punto de salir y tengo que involucrarme en las lecturas de prueba. Y además hay un libro que está pasando por la edición final y las pruebas, lo cual es bastante intenso. Y yo estoy metido en todo eso, y aparte intento que el siguiente libro se quede encaminado de verdad.

Así que es una época bastante ocupada. Son unas seis semanas en las que todo me da un poco de pánico, y después todo se asienta y ya solamente tengo que pensar en un libro.

John Gardner: Eres un escritor prolífico, y a los ojos de algunos críticos, eso es bastante sospechoso.

Terry: Hay cosas que decir sobre eso. Pero el lado bueno es que se tiene un montón de lectores y se te paga una buena cantidad de dinero.

Aunque sí hay algo en ese punto de vista. Probablemente sería mejor para mí a largo plazo bajar el ritmo, pero me entrené como periodista y, por tanto, poner palabras en un orden aceptable a cambio de dinero es algo que viene incluido de fábrica, más o menos. En el periodismo, el concepto del bloqueo del escritor no aparece nunca. Enseguida aparecen hombres poco simpáticos que te gritan. En una semana te arrancan de raíz las ganas de fingir un bloqueo del escritor. Por supuesto, sí hay veces en las que te atascas. Pero eso es algo un poco distinto. Eso es que has cogido el callejón equivocado, y tienes que pensarte las cosas de nuevo. Tienes que volver atrás y empezar a trastear. Tienes que averiguar qué es lo que se está interponiendo, pero eso no es un bloqueo del escritor. De hecho, ése es el momento en el que más duro trabajas. No llega el flujo de ideas, así que simplemente te sientas y escribes hasta que doblas la historia hacia la dirección que debe tomar.

JG: Has dicho en ocasiones que te gusta el proceso de la escritura, pero ¿qué opinas de las relaciones públicas, las firmas de libros y las convenciones?

Terry: Las espero con ganas y las recuerdo con placer. Creo que las giras de firmas son parte del todo, pero si me preguntas qué es ese todo te diré que no estoy muy seguro. Probablemente la cuestión se reduce a: "No es rock'n'roll hasta que lo sacas a la carretera". Realmente es bueno salir. Ésta, al fin y al cabo, es una profesión que tiende a hacer que te quedes en casa y no conozcas a gente.

El hecho es que crecí siendo un fan de la ciencia-ficción y la fantasía, unos géneros muy distintos a cualquier otro. Es bastante fácil llegar a conocer socialmente a algunos de los mejores escritores que hay por ahí y hay una implicación tácita que afirma que tú mismo podrías ser un escritor. Si vas, por ejemplo, a la Convención Mundial de Ciencia-Ficción te encontrarás talleres de escritura, consejos de escritores consagrados y esas cosas. Es decir, que hay una comunicación que no creo que se pueda encontrar en ningún otro género.

JG: ¿Te beneficiaste tú de eso?

Terry: Sí, por supuesto. Cuando tenía 13 años convencí a mis padres de que las convenciones de ciencia-ficción eran muy literarias y llenas de razones por las que debería ir, y no les mencioné la cerveza. Y conocí a Arthur C. Clarke (ésa era la época en la que se le podía conocer, los días en que los dioses caminaban sobre la tierra) y a algunos otros autores británicos, y al final acabé pensando: "estos autores son personas, yo soy una persona, por lo tanto yo podría ser un autor", lo cual fue una revelación razonablemente importante, según creo.

JG: ¿Entonces piensas que estás pagando una deuda?

Terry: Estoy "pagando hacia adelante". Tal vez se pueda escribir el tipo de libro que tendrá ahora el mismo efecto en algún chiquillo que el que un libro tuvo en ti hace 40 años.

JG: ¿Es importante para tí conocer a tus lectores?

Terry: Oh, ya lo creo, y lo hago muy a menudo. Lo que te dicen es interesante. Un autor que tratara de seguir los consejos de todas las cartas de sus lectores se vería en bastantes problemas. Y en ocasiones te llega una que te hace quedarte sentado mirando a la pared durante media hora, y eso también es bueno. Es importante.

JG: A menudo se habla de tus lectores tratándoles como fans, como si fueran diferentes de alguna forma a los lectores.

Terry: Eso es así en algunas de las reseñas que me han hecho. Y ha habido muchas de ellas a lo largo de los años, y en general han sido bastante favorables. Pero si se les llama fans se tiende a pensar que no tienen criterio porque son fans y que aguantarán cualquier cosa porque son fans. Hemos hecho algunos cálculos sobre esto. Pongamos que tengo unos tres cuartos de millón de lectores en el Reino Unido. Sospechamos que unos 10.000 de ellos son fans en el sentido clásico: "Compraré la camiseta, compraré la colonia, compraré los polvos de talco, compraré el sobre para hacer tarta".

La gente que dice esas cosas se ha quedado atascada en los años setenta. Hay abuelos, si es que no bisabuelos, que andan por la calle y son fans de Star Trek, y no se les reconoce porque tienen la misma pinta que todo el mundo. Cosas como la fantasía y la ciencia-ficción han entrado ya en la corriente principal, aunque sólo sea extraoficialmente, como demuestra el éxito de Tolkien, como se ve por el éxito de la película. Los lectores estaban ahí fuera y fueron a ver la película. Pero hay algunos que continuan pensando que la gente que lee estos géneros son todos chicos de 14 años llamados Kevin y que no cuentan realmente como lectores.

JG: ¿No es cierto que el 60 por ciento de tus lectores son mujeres mayores de 25 años?

Terry: Es cierto. Lo que ocurre es que probablemente la mayoría de la gente que lee cualquier cosa aparte de los "libros para hombres" (los de Tom Clancy) son probablemente mujeres. Si lo piensas, 50 no es una mala apuesta. Normalmente se cree que la ficción fantástica tiene más lectoras que lectores. Por eso todo el asunto del "chico-de-14-años-llamado-Kevin" es un poco extraño. ¿Cuál es el problema exactamente? No puede ser que sea chico porque más o menos el 50 por ciento de la población lo es. No puede ser que tenga 14 años porque eso es una enfermedad, y normalmente se cura en 12 meses. Así que debe ser que hay algo malo en el nombre Kevin.

JG: Por mis propias conversaciones, deduzco que tus libros llaman a un rango de edades muy amplio.

Terry: Aparte de cualquier otra consideración, al llevar 20 años en la calle los lectores han tenido tiempo de esparcirse. Fui a hacer una charla en un colegio y el director recordaba haber estado en una cola para que le firmara un libro cuando estaba en la universidad. Ahora las cosas se han dispersado y, si doy una charla y hay una dama con el pelo blanco y un chico de catorce años sentado a su lado entre el público, no tengo ni idea de quién acompaña a quién. La última vez que vine a las antípodas, que fue cuando me fui de vacaciones a Australia el año pasado, la dama que me desinfectó las botas (ya que, por supuesto, venimos de una zona rural) era fan del Mundodisco y le firmé algo... todavía tenía un jet-lag terrible y los pies me olían a Dettol o fluido Jeyes o lo que fuera aquello. Y al salir, la dama de inmigración también me reconoció. Eso está bastante bien, porque no son gente muy dada a muestras de emoción.

JG: Escribes en un campo que parece provocar el esnobismo literario.

Terry: ¿Te importa si dejo una cosa clara aquí? No estoy realmente seguro de que haya tanto esnobismo literario. Contra lo que estoy luchando aquí es... mira, tú eres periodista y yo lo he sido, y realmente nunca se deja. Y sabemos que los acontecimientos toman lo que podríamos llamar una "forma de historia". Es muy bonito pensar que hay un autor rico con montones y montones de lectores pero que no tiene credibilidad entre otros escritores y todo el mundo es muy petulante con él. Realmente no funciona de esa manera.

La mayoría de reseñas que me han hecho todos estos años en los periódicos más populares han sido bastante favorables. De verdad que lo han sido y, créeme, lo diría si no fuera así porque siempre se acuerda uno de las malas reseñas. Me llevo muy bien con muchísimos autores y he sido presidente de la Sociedad de Autores. Vale, hay algunos petimetres ahí fuera pero no preocupan demasiado a nadie porque el río, simplemente, se divide y fluye a su alrededor. Por desgracia tienden a estar en posiciones de poder en algunos periódicos, pero debo decir que estoy bastante contento con las cosas tal y como están.

Lo que estoy intentando decir es que no me quejo.

Portada de TAMAHERJG: Ganaste la Medalla Carnegie, un premio de literatura infantil, por The Amazing Maurice and his Educated Rodents. Pero a mí no me pareció que alteraras demasiado tu forma de escribir, excepto tal vez en el ritmo, para adecuarla a una audiencia más joven.

Terry: El estilo del Mundodisco es claramente para adultos, pero se adapta muy fácilmente. Comencemos dejando claro que, de todas formas, la fantasía es para todas las edades. Es el gran género de cruce porque le debe algo a los cuentos de hadas. Es muy fácil meterse dentro. A veces me llegan cartas de colegios donde han estado leyendo... ¿has leído The Truth? Pues hay un puñado de chicos de 11 años que dicen que Mr Tulip es su héroe. Y yo pienso: 'No escribí este libro para niños'. De todas formas, aunque Tulip es un loco drogadicto que dice palabrotas, lo presento de una forma 'correcta' (no encuentro una palabra mejor). Realmente no llega a decir tacos en las páginas y realmente no toma drogas, así que hay la suficiente pantomima como para que no me sienta demasiado culpable por ello.

JG: De hecho, eres bastante amable con Mr Tulip.

Terry: Bueno, sí, pobre chico. Realmente su infancia dejó mucísimo que desear. Obviamente proviene de una zona en guerra. Era demasiado estúpido como para saber lo que hacía, mientras que Mr Pin se merece todo lo que le ocurre. Y, volviendo a la escritura para niños, es cuestión de ritmo. Es cuestión de vocabulario, pero creo que la mejor manera de aprender palabras nuevas es experimentarlas en su contexto y así, de hecho, es como aprendemos. También hay algunas otras cosas con las que hay que tener cuidado. Una línea suelta, una referencia en un libro juvenil puede quedarse coja porque el chico no es lo bastante mayor como para ver a qué te refieres, para ver que estás haciendo una referencia a una película que era muy popular hace treinta años, o algo así. Realmente se queda como una línea suelta. Pero me he acostumbrado a manejar ese tipo de apartes de forma que espero que quienes los cojan, los cojan, mientras que aquellos que no lo hagan no se den cuenta de que ha habido un aparte.

JG: Tus libros son de fantasía pero al escribir, por ejemplo, sobre los periódicos en The Truth, sobre la naturaleza del poder con Lord Vetinari o sobre el equilibrio entre ley y liertad, tocas unos temas reales muy sólidos.

Terry: El escritor inglés G.K. Chesterton dijo algunas cosas muy sabias, pero una de las mejores fue su definición de la fantasía, que no recuerdo al pie de la letra. Pero a grandes rasgos era que el papel de la fantasía es coger aquello que se ha hecho tan común que ya nadie se da cuenta de que está ahí, y entonces darle la vuelta y presentarlo al espectador desde una dirección totalmente nueva para que de nuevo lo vean por primera vez. Y se maravillen ante lo extraño que resulta.

Nosotros conocemos y aceptamos los periódicos pero, de todas formas, es muy extraño que el hombre de la prensa y el bloc de notas haga más o menos todo lo que quiera. Una de las cosas a las que se acostumbra la gente de Ankh-Morpork es que nadie le dice realmente lo que tiene que escribir y, aun así, nadie está muy seguro de que se le debiera permitir. Y el mismo personaje, como yo cuando me dieron una libreta y un lápiz a los 17 años, de repente se da cuenta de que tiene ese poder tan terrible que no se ha ganado de ninguna manera y que probablemente no merece. Y entonces aprende la magia que tiene escribir cosas. ¿Era bloc y lápiz cuando tú empezaste? ¿Se dedicaba la gente a mirar de reojo lo que estabas escribiendo? Cuando eso ocurre, inclinas la libreta y en realidad no pueden decirte que no lo pongas en el periódico, aunque a veces lo intentan. Todo el mundo acepta estas cosas. Mientras haya un pequeño apoyo legal, la gente lo acepta porque así es como funcionan las cosas.

Y, de todas formas, últimamente creo que es mucho más probable encontrar a gente del tipo que se encuentra William hacia el final del libro, gente que ha averiguado cómo funciona el periodismo y empiezan a hablar en periodiquiano: "Estoy sorprendida y decepcionada. Soy Mavis Balle, de 34 años, madre de tres hijos". En circunstancias extremas, la gente responde de la manera en que la sociedad les ha enseñado que responde la gente ante tales circunstancias: los culebrones, las experiencias y las películas les han dado una especie de guión a seguir.

JG: Se dice que Dreamworks ha firmado un acuerdo para hacer una película animada de parte de tu obra. ¿Sigue todo en pie?

Terry: Lo tenemos firmado y, de hecho, ayer mismo recibí una buena saca llena de dinero por la trilogía de Camioneros. Me han dado un dinero que ya no pueden recuperar, lo cual suele ser un signo de que las cosas avanzan. No hay nada cierto en las películas pero, por otra parte, esto es algo que llevamos ya dos años negociando y hablando. Creo que el proyecto anda un poco retrasado porque, tras el éxito de Shrek, tenían que dejar Shrek 2 al menos empezada. Pero sí, en la medida en que esto puede decirse de las películas, ocurrirá. Después de todo, Dreamworks está compuesta por el talento más que por los trajes. Lo que cogen, en general, tiende a ocurrir.

JG: Un lector joven me habló de la personificación de la Muerte en el Mundodisco, que parece casi un personaje benigno.

Terry: Más bien comprensivo, creo yo. No se aparta de su camino para ser desagradable pero tiene un trabajo que hacer.

JG: ¿Es tu manera de ver la muerte?

Terry: Es mi esperanza, si quieres. Yo soy un ateo decepcionado. En realidad me molesta haber tenido que recurrir al ateismo. Se podría decir que estoy enfadado con Dios por no existir. Míralo de esta manera: si vas a concebir a la muerte como un personaje animado, la muerte del Mundodisco es uno bastante agradable de escribir, y eso le hace más interesante y más divertido. Pero el humor tiene esa cualidad punzante que le da algo más, espero.

Lo que me gusta es que, al menos durante los 15 primeros libros, he intentado hacer el Mundodisco accesible en el sentido de que, incluso si se empieza en el libro número 15, se puede averiguar qué es lo que ocurre. Pero no es una única serie desde el principio al fin: hay arcos narrativos sobre varios personajes, y lo único que tienen en común los libros es que todos están en el Mundodisco. Hasta el libro 15, más o menos, trataba de asegurarme de que se lo estaba explicando todo a los lectores nuevos, pero de repente me di cuenta de que eso no podía seguir así porque el libro entero iba a estar lleno de 'Ahora sigue leyendo', así que me limité a seguir haciendo evolucionar el mundo. Y eso no ha reducido el incremento de lectores nuevos en absoluto. Me llegan cartas de gente que empezó con algo como Thief of Time, que fue bastante intenso. Decían que pasaban rápido por los trozos para los que había que saber un poquito sobre el Mundodisco porque querían llegar al siguiente trozo. Y ahora se han ido a comprarse la serie, y eso me alegra.

JG: Teniendo en cuenta la naturaleza cíclica de los libros, ¿te piden los lectores que vuelvas a personajes que les han gustado particularmente?

Terry: Si lo hubiera hecho -y con esto volvemos a aquello que decíamos de los fans-, si hubiera seguido los consejos, ya habría escrito (o probablemente habría fracasado miserablemente en el intento de escribir) unos 30 libros sobre un hechicero y su accesorio de viaje humorístico. Porque a todo el mundo le gustaron Rincewind y el Equipaje y querían más. Pero empecé a provocar los cambios y a hacer cosas nuevas, y la serie progresa, y creo que ahora es más... adulta sería la palabra equivocada, oscura sería la palabra equivocada... pero ciertamente ha evolucionado hacia algo más fuerte de lo que era. Porque sigo cambiando cosas. Hay un mundo de diferencia entre el primer libro y el último.

Hasta Mort, más o menos, estaba calentando motores. Lo que me gusta de, por ejemplo, The Fifth Elephant, es que la gente lo catalogará como un libro divertido, aunque realmente no tiene tantas bromas, como bromas. Hay situaciones que, entre otras cosas, son divertidas aunque pueden no serlo demasiado para los personajes envueltos en ellas. Y el libro que estoy escribiendo ahora es ciertamente divertido, pero también serio. Por eso estaba citando a Chesterton antes. Porque también dijo que la gente se confunde con lo divertido y lo serio. Piensan que 'serio' es lo contrario de 'divertido'. De hecho, lo contrario de 'serio' es 'no serio' y lo contrario de 'divertido' es 'no divertido'. Un político puede ser serio y gracioso al mismo tiempo, y es bastante posible ser a la vez divertido y serio. Los dos pares son cosas muy separadas.

JG: Sí, el personaje de Vimes por ejemplo y su ambivalencia sobre su papel es un asunto serio.

Terry: Lo que me gustó de verdad, y es algo que haré de nuevo, fue que en The Truth Vimes se convirtió en un personaje secundario, y en una especie de estorbo para el protagonista. De hecho, interpretaba el papel tradicional del policía que tiene sospechas sobre una historia de un periódico. Lo mejor fue que sabía que la mayoría de lectores pensaría en este policía desconfiado, molesto y trajeado como en alguien por quien sienten simpatía. Eso ocurre porque en otros libros podían ver dentro de su cabeza. Ahora se enfrentan a él desde el punto de vista de alguien que no puede leerle la mente, y eso le ilumina de forma distinta. La gente me escribió diciendo que la escena en la que aparecen ambos les pareció muy extraña porque querían gritar a cualquiera de los dos: "¡Tranquilo, puedes confiar en él, es un buen tipo!".

JG: Como periodista me gustó The Truth por el trasfondo, pero otro de mis favoritos es Maskerade.

Terry: Lo bueno que tiene este trabajo es que se tienen fans en todo tipo de lugares, y uno de ellos me coló en la Royal Opera House durante una hora; y cada minuto que pasé allí dentro valió una guinea de oro. Ver detrás del escenario. No eran solamente las anécdotas sobre la ópera, porque esas las oye todo el mundo, sino los pequeños apartes y comentaros que la persona en cuestión no sabe que son importantes pero lo son, y mucho, para un escritor.

Una cosa que me impresionó mucho porque nunca la había visto antes, por ejemplo, fue el gran espejo por el que todo el mundo pasa para poder examinarse antes de salir al escenario. Los tipos como tú o yo podemos hacernos viejos y feos, y realmente no importa mientras podamos teclear. Pero para el actor, el bailarín y el cantante... ellos saben que tienen un reloj haciendo tic-tac, y que mucho antes de que se acabe su número probablemente no serán tan buenos como fueron una vez, y que ese espejo se lo dirá. Así que eso fue directo a mi libreta.

JG: ¿Quién fue el que dijo: para un escritor no hay desperdicios?.

Terry: Definitivamente fue un escritor. Estuve en Hay on Wye, una ciudad pequeña en la frontera entre Inglaterra y Gales, que es la capital mundial del libro de segunda mano, y me gasté mucho dinero en libros durante el fin de semana. Y estuvo bien empleado desde lo primero que leí, que era un libro sobre la Guerra Civil Americana. Estaba hojeádolo porque pensaba que sería interesante y me encontré con una cita que me dejó bien clara la dirección que tenía que tomar un argumento mío. Lo que hay que hacer es divertirse y ese tipo de cosas aparecen.

JG: Volverás a Nueva Zelanda pronto.

Terry: He estado más veces en Auckland que en Edimburgo. Lo que me gusta de verdad es el vuelo, porque me paso casi todo el día fuera del alcance de los teléfonos. Estás totalmente aislado, como si dijéramos en tu propio espacio personal, y cualquier cosa que vaya mal es culpa del piloto.

Es muy cansado, pero al fin y al cabo estás yendo a sitios donde la gente quiere verte. Vives en una burbujita de tiempo completamente separada del resto del mundo y coges enfermedades extrañas. Mejor que explique lo de las enfermedades extrañas, ¿no? Ocurre sobre todo cerca de Navidad. Aquí tienes a un autor que se sienta en soledad durante la mayor parte del año, o al menos durante meses, y entonces sale y diez mil personas le respiran encima. Siempre vuelvo de una gira de firmas con ataques de gripe que la humanidad nunca había conocido antes.

 
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