| Antes este Gremio era uno de los más poderosos de la ciudad. Vale, no teníamos tanto dinero como el jodido Gremio de Asesinos, pero sí casi tanto como el de Ladrones. Antes.
Ahora cualquier imbécil puede contratar a un mago para que le invoque unos demonios que hagan el trabajo sucio. O acercarse por la zona de los templos y convencer a algún sacerdote pobre para que le venda un golem a precio de saldo. Tanto los demonios como los golems trabajan más y mejor que cualquier humano, más que nada porque no tienen elección ni voluntad ni ganas de hacer el vago.
Total, que el Gremio se nos ha quedado vacío y hemos tenido que recurrir a los malditos artistas. El primer insensato se apuntó creyendo que esto era el Gremio de Artes Sanos. ¡El puto disléxico decía que era escritor! Y, bueno, como ya empezábamos a andar escasos de personal le dijimos que podía apuntarse. Al final resultó que no era disléxico, sino que se le habían roto las gafas, pero bueno. Luego vinieron más. Ahora esa plaga de parásitos ha invadido el local social. Han convertido el salón de reuniones en un bar y, cuando entras y dices que necesitas tres personas para reparar un tejado se ríen y brindan a tu salud. Pero por lo menos se les ve contentos, y eso es lo que cuenta. O eso dicen.
El Gremio de Artesanos sirve de escaparate para que muestres tu creatividad (o su ausencia, que de todo hay por ahí) al mundo. ¿Tienes una historia ambientada en el Mundodisco? Mándala. ¿Te defiendes con un lápiz, o al menos eso crees? Adelante, escanea el dibujo. ¿Cantas? ¿Bailas? ¿Tienes algún talento exótico? Bueno, coges la idea, ¿no? |

Unos cuantos links:
El Gran Mimón
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