La Concha de Gran A'Tuin -- Diversiones -- Gremio de Artesanos -- Relato

Escrófula 1

Por María José Martínez Mora.

Historia ambientada el el Mundodisco (© Terry Pratchett).


      Escrófula se asomó al borde del mundo 2, mientras la parte baja de su capa etérea se mojaba, inexplicablemente, con el agua que caía. Incluso se inclinó un poco por encima del abismo para poder escrutar con más intensidad la caída desde del disco, por donde Rincewind ya sólo aparecía como un leve puntito.
      -¡Mierda!
      Bueno, no era la expresión más educada que un ayudante de la MUERTE pudiera exclamar, pero era lo más apropiado teniendo en cuenta que ya no le iba a ser posible cumplir con su trabajo y que se le estaba clavando en el alma la goma de los calzones que se había puesto para que no le rozara el disfraz.
      Divisó una rama cercana y abandonó la levitación, que le consumía bastante potencia mental, para posar sus pies y pensar con frialdad. "Mi primer gran encargo en eones, mi primer gran encargo en eones, tu primer gran encargo en eones", canturreaban las aguas rugientes al compás de sus pensamientos. El futuro se presentaba muy negro y no veía ninguna solución en el horizonte, que ahora se dibujaba a sólo dos centímetros de donde estaba.
      La situación presentaba sólo una ventaja: nadie lo sabía. A excepción, claro, del inepto mago que ahora flotaba, con suerte, por algún lugar del universo aunque era muy probable que nadie fuera a buscarle. Pero, ¿la MUERTE lo sabría?. Era difícil engañarle y realmente era una personificación muy eficaz en su trabajo. Si al menos el mago estuviera muerto no habría problemas, aunque su cuerpo vagara por el infinito. Habría cumplido su misión. Pero estaba claro que aquel puntito chillón estaba bastante vivo, empezando por el hecho de que la arena de su reloj seguía bajando, a pesar de tener la parte superior totalmente vacía, y siguiendo por el nivel de magia del mundo, que no había subido ni una milésima 3. El descubrimiento de su fracaso estaba unido a la duración de la plaga en Pseudópolis. Mientras la MUERTE estuviera ocupada pasaría el incidente por alto, pero ningún reloj vacío escapaba de sus cuencas más de unas décimas de segundo cuando se encontraba en casa.
      Pero claro, realmente todo lo ocurrido tampoco era culpa de él, del pobre Escrófula (y este pensamiento de autolástima le alegró un poco). El mago había estado en lo cierto. Aunque fuera el peor mago de todo el Mundodisco, aunque el único truco "mágico" que pudiera hacer consistiera en correr para huir de una manera humanamente imposible, había estado en la Universidad Invisible (o sea, que había estado con magos de verdad, y había sobrevivido), llevaba un gorro de mago (mal deletreado, pero un gorro de mago al fin y al cabo) y sabía que la MUERTE en persona tenía la obligación de ir a recogerle (luego había asistido a alguna clase de la UI), por lo que no había duda, por lo menos no para Escrófula, de que era un mago. Así pues, la MUERTE había metido la pata mandándole a él la misión y de ninguna manera podía culparle por ello. Era la excusa perfecta: te libera de la culpa y la carga sobre el acusador.
      -¡Ja, ja, ja, ja! -reía Escrófula apoyado en la rama en el borde del Mundodisco- Soy inocente. La MUERTE no puede hacerme nada.
      Una mano hasta ese momento casi invisible le tocó en el hombro y borró la risa histérica de felicidad de sus labios.
      -Disculpe -dijo la figura oscura y encapuchada por encima de la cascada-. Disculpe la interrupción. ¿Es usted Escrófula?.
      -Uhm, ehm... -balbució el interpelado, con un mal presentimiento recorriéndole la goma de los calzones.
      -¡Que digo que si es usted la Tuberculosis Ganglionar, que si es usted Escrófula! -chilló el recién llegado con las manos en forma de bocina, sujetando la guadaña con la axila.
      -Uhm. Y si le digo que sí, ¿qué ocurre?.
      -Que me lo esperaba -dijo, recuperando la compostura-. No hay muchos demonios paseándose por el borde del mundo. No sé si lo sabrá, pero va a morir.
      -¡¿Qué?! -chillo Escrófula- No puedo morir -de repente algo cruzo su mente-. ¿Es esto el castigo por dejar escapar al mago?.
      -Me temo que no, me temo que no. Aunque la MUERTE sabe a estas alturas de todo el follón que se ha montado. Y no se ha sorprendido, realmente era inevitable -la sonrisa se le subió a los labios.
      -Entonces, ¿quién eres tú?, ¿qué haces aquí?, ¿por qué voy a morir?... -las preguntas se atropellaban por salir de la boca de Escrófula.
      -Ah, te contestaré a alguna porque ya da igual. Mi nombre es Inevitabilidad Narrativa y estoy aquí en misión kamikaze -la cara de Escrófula era una mueca de asombro-. No te sorprendas, porque ésta es mi historia. Vengo recorriendo todo el mundo ejecutando la orden del JEFE de hacer desaparecer y diluirse en la memoria de todos los lectores la presencia de todos los ayudantes en los que se ha personificado, ya que, a partir de ahora, y según expreso deseo del autor y de las encuestas de opinión entre los compradores del libro, la MUERTE en persona tendrá todos los atributos, y recogerá todas las almas ubicuamente en tiempo y lugar, porque así aumenta el trato personalizado y la satisfacción general de los clientes.
      -¿Qué? -preguntó Escrófula, entendiendo sin entender- ¿Qué pasa con Gripe, Aneurisma, Aplastamiento por Troll y No Acordarse De Dar De Comer A La Bestia Que Nos Regalaron Por La Vigilia De Los Puercos Que Era Muy Mona Porque Era Pequeña Pero Ahora Mide Cinco Metros Y Pesa Cuatrocientos Quilos?.
      -Eliminados, Escrófula, eliminados. Sólo quedamos tú y yo. Y yo moriré cuando tú mueras y la MUERTE se ocupará también de nuestra misión.
      -Pero, pero, yo tengo derechos, la MUERTE tiene que venir a recogerme en persona. Soy un ayudante...
      -Bueno, eso no es totalmente cierto. Como no sólo vas a morir sino que también te vas a perder en el olvido, no es misión estricta de la MUERTE. Además, no eres un mago, y, créeme, nadie va a saberlo.
      -Pero nadie se muere de Inevitabilidad Narrativa -dijo Escrófula, antes de reflexionar-. Excepto Gripe, Aneurisma, etc, etc.... Ay -su voz se quebró en un suspiro, cuando comprendió que realmente iba a desaparecer-. Ay, ay -sus ojos se llenaron de lágrimas, habían sido buenos tiempos-. ¿Estás seguro de que no volveremos a aparecer?.
      Inevitabilidad Narrativa le miró con una sonrisa dulce y triste.
      -Después de 25 libros 4, estoy casi convencido de que no volveremos a aparecer. Lo siento -la cara de Inevitabilidad se animó un momento-. Pero hay algo que te puedo enseñar antes del final, algo que haga que merezca la pena haber vivido.
      E Inevitabilidad Narrativa cogió de la mano a Escrófula y ambos a la vez se tiraron por donde momentos antes había desaparecido el mago.
      Y vieron el borde del disco arriba y el arco iris a través de la cascada, y observaron en su lenta caída a los gigantescos cuatro Elefantes, y se deleitaron en los patrones de la concha de la Gran Tortuga y vieron sus enormes patas surcando el infinito y, por último, admiraron la oscuridad cuajada de diamantes y soles y estelas de plata, antes de disolverse en el infinito.
      Las guadañas siguieron cayendo un poco más, hasta que fueron engullidas por otro elemento que también caía, del que sólo sobresalía una boca enorme, un cuerpo de madera y muchas patitas.

Fin

 
Notas a pie de página:

1: A dos o tres páginas del final de El Color de la Magia, luego no es un spoiler porque es el primer libro, aparece mi personaje olvidado favorito, Escrófula, cuya principal aportación a la serie fue el intento de MUERTE de Rincewind. Hilarante diálogo. ¿Qué hacéis que no lo estáis leyendo de nuevo?. Volver.
2: El mundo, que como todos sabéis, es un disco plano que viaja apoyado en el lomo de cuatro elefantes que, a su vez, descansan sobre el caparazón de una tortuga, Gran A´Tuin, de la que no me acuerdo si es spoiler saber su sexo o amnesia. Volver.
3: Porque el potencial mágico del bueno de Rincewind es esencialmente negativo. Y el día de su desaparición definitiva aumentará el nivel de magia de la raza humana. Aún no se sabe que pasará con los enanos o los trolls, pero todo apunta a que seguirán con el oro y la lentitud mental, respectivamente, y algunos con ambas. Volver.
4: La Inevitabilidad Narrativa ha conocido por boca de la MUERTE, que puede recorrer todo el espacio-tiempo, este dato tan crucial. Esperemos que dentro de años sean 30 o 40 o más los libros. Volver.

 

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Esta sección de La Concha de Gran A'Tuin está escrita por María José Martínez Mora.

  Todas las situaciones, paisajes y personajes que aparecen en este fan-fic son propiedad de Terry Pratchett y de él son los derechos de autor, excepto del personaje No Acordarse De Dar De Comer A La Bestia Que Nos Regalaron Por La Vigilia De Los Puercos Que Era Muy Mona Porque Era Pequeña Pero Ahora Mide Cinco Metros Y Pesa Cuatrocientos Quilos y del personaje Inevitabilidad Narrativa que son invención personal mía.