
Copyright © Terry y Lyn Pratchett 1999
Traducción: Manu Viciano 2001
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-En Uberwald los enanos y los trolls no han enterrado sus antiguas diferencias -continuó Zanahoria-, hay grandes zonas controladas por clanes feudales de hombres-lobo o vampiros, y también hay mucha más magia de fondo que la normal. Es un lugar caótico, ya lo creo, y apenas se nota que estemos en el siglo del Murciélago Frugívoro. Es de esperar, aún así, que las cosas mejoren y, con suerte, Uberwald se una muy pronto a la comunidad de naciones. Vimes y Vetinari intercambiaron miradas. En ocasiones Zanahoria parecía un tratado cívico escrito por un monaguillo aturdido. -Bien expresado -dijo finalmente el Patricio-. Pero hasta ese feliz día Uberwald sigue siendo un misterio dentro de una adivinanza envuelta en un enigma. -A ver si lo comprendo -dijo Vimes-. Uberwald es como un pastel enorme que todo el mundo acaba de descubrir que existe, y ahora con la excusa de esta coronación, ¿tenemos que ir todos con cuchara, cuchillo y tenedor a ver cuánto podemos ponernos en el plato? -Su percepción de la realidad política es soberbia, Vimes. Sólo le falta el vocabulario correcto. Obviamente, Ankh-Morpork debe enviar un representante. Un embajador, digamos. -No estará sugiriendo que vaya yo, ¿verdad? -dijo Vimes. -Oh, no podría enviar al Comandante de la Guardia de la Ciudad -dijo Lord Vetinari-. La mayoría de países de Uberwald no comprenden el concepto de autoridad pacificadora civil moderna. Vimes se relajó. -Estoy enviando al Duque de Ankh en su lugar. Vimes estiró la espalda en su asiento repentinamente. -La mayoría son sistemas feudales -continuó Vetinari-. Tienen muy en cuenta el rango... -¡No puede ordenarme que vaya a Uberwald! -¿Ordenar, su gracia? -Vetinari parecía sorprendido y preocupado-. Por todos los cielos, debo haber entendido mal a Lady Sybil... Me dijo ayer que unas vacaciones lejos de Ankh-Morpork le vendrían a usted de maravilla... -¿Ha hablado con Sybil? -En la recepción del nuevo presidente del Gremio de Carpinteros, sí. Creo que tuvo que irse pronto. Alguna emergencia, tengo entendido. Lady Sybil mencionó que usted siempre parecía estar, como ella dijo, constantemente en el trabajo, y una cosa llevó a la otra. Oh, espero no haber causado alguna confusión matrimonial... -¡Justo ahora no puedo dejar la ciudad! -dijo Vimes desesperadamente-. ¡Hay tanto que hacer! -Por eso exactamente creía Sybil que debía abandonar Ankh-Morpork -dijo Vetinari. -Pero tenemos la nueva escuela de entrenamiento... -Funciona a la perfección, señor -dijo Zanahoria. -La red de palomas mensajeras está hecha un lío... -Está más o menos arreglada, señor, ahora que les hemos cambiado el pienso. Además, las torres de luces están funcionando muy bien. -Tenemos que organizar la Guardia del Río... -No se puede hacer mucha cosa en un par de semanas, señor, hasta que draguemos aquel bote. Vimes sabía que había perdido. Había perdido tan pronto como se había mencionado a Sybil, porque ella era siempre un buen ariete contra las murallas de sus defensas. Pero siempre podía caer luchando. -Usted sabe que no soy bueno con el lenguaje diplomático -dijo. -Al contrario, Vimes, usted parece haber sorprendido al cuerpo diplomático de Ankh-Morpork -dijo Lord Vetinari-. No están acostumbrados al habla llana. Les confunde. ¿Qué era aquello que le dijo al embajador Istanziano el mes pasado? -Revolvió los papeles de su escritorio-. Déjeme mirar, tengo la protesta por aquí... Ah, sí, sobre el asunto de las incursiones militares atravesando el río Slipnir, usted le indicó que la próxima transgresión significaría que él, es decir, el embajador, personalmente, y cito, "volvería a casa en ambulancia". -Lo siento, señor, pero había tenido un día muy largo, y realmente me estaba poniendo de los... -Desde entonces, sus fuerzas armadas se han retirado tanto que están casi en el siguiente país -dijo Vetinari, volviendo a dejar el papel-. Debo decir que su observación coincidía sólo generalmente con mi opinión sobre el asunto pero era, al menos, sucinta. Parece ser que también miró al embajador de manera muy amenazadora. -Es de la única forma que miro siempre. -Estoy seguro de ello. Por suerte, en Uberwald solamente tendrá que parecer amistoso. |